Quierete mucho

Love me tender,
Love me sweet,
Never let me go.
You have made my life complete,
And I love you so.

¿Cuanta gente han conocido que, después de jugar como drogadictos en pleno ataque han acabado afirmando que están hasta las narices de World of Warcraft y que no volverían a tocarlo ni de lejos?.

¿Cuantas personas han conocido que se han encontrado en puestos de responsabilidad dentro de una Guild y han acabado saliendo escopetados, echando pestes contra personas, clases, sistemas de reglas, etc, etc…?

Siempre que hay alguien que me cuenta esas historias de miedo, o las leo por internet, me entristezco mucho. Porque por las razones que sean, se ha perdido la primera y principal cuestión que nos hizo acercarnos a este juego: Esto molaba, era atractivo, era DIVERTIDO. Y perder esa diversión es matar el juego.

Los puestos de responsabilidad desgastan. Siempre es más sencillo dedicarse a unas funciones ligeras. Llegar, hacer nuestra parte, fichar y marcharnos a casa. No tener que lidiar con los problemas de logística, con los problemas de rendimiento, con los problemas de repartición de equipo…

Por eso merece la pena tener cuidado con nuestra salud mental. No teman, que no me voy a poner en plan consejos del doctor porque no tengo ni la cualificación ni el interés. Pero sí quiero compartir algunas ideas que  mi experiencia demuestra que resultan de utilidad para disfrutar más de un puesto de mayor o menor responsabilidad y sobre todo, que me han ayudado para que, pasada una respetable cantidad de tiempo en el camino, y con nuestra buena ración de baches en el camino, todavía no sienta ganas de mandar el juego, mi guild y mis compañeros a tomar viento.

Valorar nuestro trabajo: Las labores que hacemos, si las hacemos con cabeza, son útiles y son válidas. Lo que seguramente no sean es incuestionables o perfectas. Cometemos errores, mucho más a menudo de lo que quisiéramos, por descontado, pero las decisiones que tomamos se encaminan a un fin mayor y mejor. Esto hay que valorarlo, comenzando por nosotros mismos, aunque haya poca o ninguna gente que lo haga y haya un buen número de tareas, especialmente las mas oscuras y rutinarias que pasen desapercibidas.

Premios: En las sabias palabras del agente especial del FBI Dale Cooper “Una vez al día, háganse un regalo. Sin planearlo. Sin esperarlo. Simplemente, dejen que suceda”. La tarea que llevamos a cabo es compleja, ingrata y, en ocasiones, dura. De modo que toca recompensarse con algo agradable. El que, lo dejo a la elección de cada cual. Como ejemplo, el té Earl Gery Royal tiene mucho protagonismo en mis sesiones de juego 🙂

Paréntesis: Hay que desconectar del juego y evitar los comportamientos y pensamientos obsesivos si queremos disfrutar más de él. En buen número de ocasiones es difícil, porque no podemos quitarnos de la cabeza la raid de la pasada noche, o ese puñetero problema que nos hace devanarnos los sesos. O de forma más común, visitamos foros, páginas especializadas sobre theorycrafting y estrategias de los bosses y no nos quitamos el juego de encima en todo el día. Esto es una causa importante de hartazgo sobre esta o cualquier actividad que no se tome en su justa medida.

Delegación: Ya lo hemos comentado en otra ocasión, pero es imposible que una sola persona pueda hacer todas las labores de una guild sin volverse loco de remate, mandarlo todo a tomar por saco y quemar sus discos del juego.

Rotación: Los puestos no son inamovibles. Es mi sincera opinión. Soy muy contrario a que haya un puesto aasignado a la persona de forma vitalicia, y que en ningún momento nos planteemos un cambio. Lo de echarse las cadenas para no salir de un hueco ni con agua caliente es una de las mayores maldiciones que puede haber en una Guild, y son enormemente comunes los casos de oficiales, guild masters o raid leaders que llevan meses sin conectarse, pero siguen manteniendo su estatus. Esto no tiene ningún sentido.

Además de que los cambios de puesto suelen traer aire e ideas frescas, permiten compartir una lección muy útil, que desde la barrera todo se ve de color de rosa, pero cuando hay que bajar a la arena y pringarse las manos nos damos cuenta de que todo nos es tan sencillo como parece, que los detalles que antes pasábamos por alto nos están fastidiando la vida, y que hay que apretar los dientes y trabajar de lo lindo. A veces no se supera el shock 🙂

Perspectiva: Esto es solo un juego. Parece una perogrullada a estas alturas, pero teniendo en cuenta la seriedad con la que nos lo tomamos, cualquiera lo diría. Tengamos en cuenta cual va a ser nuestro grado de implicación en el mismo y llevémoslo a cabo, pero lleguemos hasta ese punto y no mas allá. No todos podemos ser Ensidia, Vodka o Method. Y ni falta que hace. Desde que pasamos la pantalla de carga, estamos sumidos en un ambiente competitivo y exigente que es una de las motivaciones para jugar. Pongamos todo esto en la perspectiva correcta para no darle mayor importancia de la que tiene. Las exageraciones en todo no suelen ser demasiado buenas 🙂


No hay mucho más que añadir, de modo que lo dejamos aquí. En la próxima entrega… nos despedimos y cerramos el quiosko, que no hay más cuestiones pendientes que tratar y lo de aburrir, cuanto menos, mejor.

La orden de los canteros

Who controls the British crown?
Who keeps the metric system down?
We do, We do.

Who keeps Atlantis off the maps?
Who keeps the Martians under wraps?
We do, we dooooooo.

No es posible realizar el trabajo de una guild únicamente por una persona.

Perdón, voy a corregir esa frase.

No conviene realizar el trabajo de una guild únicamente por una persona.

Les voy a a enseñar una palabra que lo mismo conocen y que, en caso de que quieran dedicarse a llevar adelante una hermandad, les va a ser más que útil: Delegar.

En ocasiones, los guildmasters tendemos a creer que somos los únicos que podemos sacar adelante la hermandad, lo cual da lugar a que hagamos todo el trabajo pendiente. Así que asúmannlo cuanto antes: Ustedes no son imprescindibles.

Sé que resulta increíble, pero es así. Pueden ser más importante para la marcha de la hermandad, y probablemente consideremos que todo se irá al carajo si no estamos pendientes y vigilantes de los más nimios detalles, lo cual no es cierto y suele conducir a dos situaciones correlativas:

  • Dependencia excesiva de una sola persona.
  • Cansancio y desmotivación de la persona que se encarga de todas las tareas.

Así que pónganse a repartir responsabilidades como si les fuera la vida en ello. De hecho, más vale que acepten mi palabra: Les va la vida en ello. La vida de diversión y placer que obtienen con este juego y el hecho de llevar adelante el trabajo de la hermandad. Diversión que se irá por el desague en cuanto deje de ser diversión y se transforme en obligación. No me canso de repetirlo. Estamos en esto para divertirnos, de modo que pongámonoslo fácil.

Canteros

Tener un buen equipo de gente a nuestro alrededor nos va a permitir realizar una mejor gestión y de la hermandad y, consecuentemente disfrutar más.

Ya tratamos en un artículo anterior de cuales son los puestos de responsabilidad a tener en cuenta, y aunque había pensado en abundar en la lista, creo que será más conveniente hacer un repaso de elección de personas y formas de trabajar con ellas porque, como en tantas cosas en esta vida, no todo el mundo vale para todo.

A mi modo de ver, existen dos personalidades claramente diferenciadas: La gente a la que le gusta implicarse y la gente que prefiere no complicarse la vida. Ninguna de estas dos situaciones es mala per se y pueden servirnos para roles diferentes, pero conviene distinguirlos bien para evitar los habituales malentendidos y enfados consecuentes.

Todos los guildmasters queremos tener a nuestro alrededor a gente comprometida, responsable, con conocimientos del juego en profundidad, que sepa jugar su clase y la del vecino, etc… La realidad suele ser distinta porque los objetivos y motivaciones de cada cual tienen una medida.

Y es más, ya no estamos hablando de reclutamiento de gente para poder ir x días por semana a matar bichos, hacer chistes en los intermedios y quejarse del lag. Se va a dar poder a personas concretas y el poder tiene una particularidad interesante: Mal entendido, envenena.

Poder

En circunstancias normales, las personas con las que formaremos nuestro equipo de oficiales accederán al cargo de forma natural, porque serán ellos mismos los que se van a ofrecer para hacer cosas, o son los que se encargaron de realizarlo una vez y quedan en ese puesto por aclamación popular.

Ofrezco una serie de reflexiones que espero ayuden para la elección de las personas

  • ¿Qué personas son regulares en su juego y su asistencia?
  • ¿Quienes ofrecen consejos de juego y equipo a la gente más inexperta, son generosos con los consumibles, comida, pociones, etc…?
  • ¿Quienes se preocupan de estudiar y/o crear las guías de estrategia?
  • ¿Quienes tienen una cabeza amueblada y madura?
  • ¿Quienes muestra iniciativa propia organizando raids y/o eventos fuera de horario oficial?
  • ¿Quienes tienen mayor experiencia en el juego?

Al leer esas preguntas, piensen en qué personas de su guild les aparecen en la mente. Esas son las que quieren tener dentro del equipo de oficiales.

Es conveniente recordar que, aunque en las hermandades más numerosas o más serias, suele haber una estratificación de cargos previamente fijada, esa estructura no debe ser inamovible ni piramidal. Desde mi experiencia, siempre es mejor que el equipo de oficiales y el guildmaster puedan formar una suerte de “primus inter pares”. No se trata de que haya alguien que mande y los demás obedezcan, sino de tener un intercambio de ideas y opiniones que beneficie a todos. Las decisiones deberían tomarse por consenso y no por votación. En buena ley, no sería necesario votar nada.

Espero no estar pintando un mundo demasiado ideal 😛

Acostumbren a su equipo de oficiales a ejercer de ello. Si se asignan tareas concretas, que se hagan. Es necesario dar autonomía, libertad y transmitir que se tiene confianza en estas personas. A los seres humanos pocas cosas nos gustan más que ver que conseguimos cosas y solucionamos problemas. Aparte de la satisfacción personal, la satisfacción de un reconocimiento de este trabajo es muy reconfortante y sirve para afianzarnos en que lo que se está haciendo. De modo que cuando alguien vaya yendo bien, no nos cortemos ni avergoncemos en felicitar el trabajo cuando haya que hacerlo.

La comunicación es importantísima. Será vital para avanzar que todo el mundo esté alineado en la misma dirección. Mantener reuniones periódicas para asuntos cotidianos es una buena forma de no dejar flecos en el aire.

Acceder a un puesto de oficial no es una recompensa, sino una responsabilidad. No es un “Bienvenido a la socidad ultrasecreta de megapros”, sino “Bienvenido al trabajo y la dedicación”. Si alguien tiene algún problema con esto, debería dejar el puesto de inmediato. Por supuesto, tampoco es normal que alguien que se haya envenenado con el poder lo deje voluntariamente. Esto puede dar lugar a enfrentamientos, cabreos y demás drama jugoso. Pero sobre este tema ya hablaremos más adelante.

Y hasta quí puedo leer. Disculpen la longitud del texto, que tiendo a emocionarme y me desmando. La semana que viene, si todo va bien, hablaremos de activos y recursos de la guild. El sucio dinero y todo eso 🙂